martes 7 de febrero de 2012

Prontuario de alacena

                                                                                              Dijo Cernuda que ningún país
                                                                                          ha soportado a sus poetas vivos
                                                                                                                José Emilio Pacheco

La nostalgia empapa todo
horada las paredes
pudre los dientes como el azúcar
de a poco pierde nuestra fe en los orgasmos
en los viernes de quincena
o en los calzoncillos que vuelan sobre el tejado como reiteración de plegaria

Uno quiere aferrarse entonces a la medicina
de los ojos secos de los ciegos
o al aceite que chisporrotea en las cenadurías
o a los agonizantes lobos que deambulan en su prisión de azotea
pero todo falla

Voz ladrona que socava el alma
cáncer del pan
grita en nuestra cara con su hastío de niebla
inunda de asma los pulmones
y uno se aferra a su almohada en la noche esperando nada
pero todo falla

Pero todo falla         porque aquí
el nombre se nos arruga en los estantes
la sal se endurece por aburrimiento
el agua reniega a convertirse  en vino
y una cebolla domina el refrigerador.


                                                                              Xalapa, Ver.  2012


Edgar Hernández Zepeda ® Todos los derechos reservados 2012

miércoles 18 de enero de 2012

Niña con mezcal

Tu verde despertar de lluvia  
un sueño de brizna en la pradera:
en lo alto de la vara un limón
brota, se aglutina, emerge,
danza el viento en su vaivén de rama
ácido sol de risas contagiadas
fresco licor que fermentó  la brisa
pendiente
de su frágil sustento
el óbolo cae
hacia el colchón de césped 
donde reposa tu desnudez intacta.

Y en ese sueño te nombro: !Niña amuzgo!
y  tu nombre me sabe a pan de son desmenuzado
al humo leña que fermenta su humedad en las cocinas
a viejos tragos de alcohol en las cantinas
al joven musgo  de tu vientre que mi mano toca
y a los pesos cien, con que robé tu instante.

Pero a pesar de ese paisaje que recreas
entre hoscas nubes de verdades y de sueños
aquí no hay sino despojos púrpuras,
el colchón no es colchón es sólo escombro
y ese limón que besas es una cucaracha muerta.


Edgar Hernández Zepeda ®  Todos los derechos reservados 2011.

Larvario de Tenochtitlán


La roja sangre del lobo
sobre un rosa champagne de neón
gritan, escupen, abortan poemas estériles
ánimas negras en su canto
las tenues luces del hotel Savoy,
las caperuzas rojas de la Zona Rosa
sus pezones, sus vulvas festonadas,
los roces gemelos de la erudición;
mujeres tenochcas, tlahuicas, güilas de aparador,
los quinientos pesos de rabia más la cama,
la ausencia rechinando sobre un catre de resortes,
sus vientres palpitantes de luz en agonía,
un violín en llamas sobre la Plaza Garibaldi.

                                                                    

                                                     Mi memoria,
un sisear de serpiente que avanza y se detiene
sobre la estación Bellas Artes.

                                                Ahí
camina y escucha                 distante
el eco sonoro de mis pasos
mas, qué pasos sobre pasos
inmarcesibles, irrefutables y cierto, intactos
se sumergen bajo el manto del agua
suerte de hidra sepultada de asfalto
gota caduca que a todos nos contiene.

                                                  Ahí
¡la noche, sí, la noche!, guía el sendero
¡la noche, sí, la noche!, es un bulevar
círculo incesante de insectos vivos
que zumban con el hocico inflamado de fanales
ahí, mi cerezo incendiado arroja medusas grises.

 Baudelaire, Rimbaud, Paz
arañan el tiempo tomando un café en Tacuba
Borges, Cortazar, Maupassant ladran al tiempo
cancerberos de letras,
pero aquí ni su alma eterna yace.

Construimos una esfinge con nombre de Madre
sus pechos de piedra son cántaros de tarántulas
mi memoria, ahí, distante:
contempla un enjambre boscoso de mujeres,
geodas abiertas que ofrecen su encanto
ahí, un teporocho rasga el musgo mientras paso,
un lagarto se desliza entre sauces negros
-Sullivan a las tres de la mañana-
vértigo horizontal
tufo de lipstick y almizcle añejo
¿qué nace de esa conjunción?
Esa mujer tenía tatuada un luna por ombligo.


Edgar Hernández Zepeda ®  Todos los derechos reservados 2011.

miércoles 28 de diciembre de 2011

Birds of prey

                            Bird of Prey / Bird of Prey
                                 Flying high/ Flying high
                                   In the summer sky...
                                               Jim Morrison


La brasa ardiente sobre el pico de la noche
el aleteo constante
liquido azul temblando sobre el maizal
ha comenzado la humareda...
De sangre en sangre empaparon tu vuelo
Columba defraudada por los ciclones asfalticos
tu alma en un vilo de metrallas
vidrio molido entre el arroz de tu alimento
miedo sin tregua y miedo siempre.
Quedó sólo intacta la Ciudad
ya sin hombres y sin vicios ciegos
ni un pertrecho por mástil
para posar tus alas
el verde humo de tus horas
la seca tempestad de los caídos.
Ave de la plegaria:
paloma blanca convertida en cuervo
rasga la noche que llevas por vestido
el manto pétreo de la parca.


                                      México 2006-2012

Edgar Hernández Zepeda ®  Todos los derechos reservados 2011.

miércoles 21 de septiembre de 2011

Narcopoema


Y yo que pensaba que la narcolepsia
era el sueño de opio de los justos y cansados...

y yo que pensaba que un narcótico
era un capo de la droga costarricense,

y yo que pensaba que una narco-manta
era una sicaria muy naca,

y yo que pensaba que un narco-corrido
era un gatillero desempleado,

y yo que pensaba que la narco-literatura
eran las sabias letras de los rucos de la Onda...

...Ayer pasaron por mi casa  
con sus verdes metrallas de odio
y, en un blanco momento,  todo me quedó claro.


Edgar Hernández Zepeda,® todos los derechos reservados, 2011

martes 13 de septiembre de 2011

Depresión Tropical


Hay días como hoy
en que  se me entrecortan los retruécanos
me tiemblan tibias y calaveras
mi espolón calcáreo me carcome
y  la nostalgia se me empaña en las ojeras.


Hay días como hoy 
en que  la ocasión se me hace polvo
mi voz es eco mudo de silencios
la fresca novedad yace marchita
y mi verdad es simple y ya sabida.


Hay días como hoy  en que estoy triste
y afuera no hay Dios, ni hembra, ni calma, ni ventura:
sólo exilio.


Edgar Hernández Zepeda ®Todos los Derechos Reservados 2011