Dijo Cernuda que ningún país
ha soportado a sus poetas vivos
José Emilio
Pacheco
horada las paredes
pudre los dientes como el azúcar
de a poco pierde nuestra fe en los orgasmos
en los viernes de quincena
o en los calzoncillos que vuelan sobre el tejado como reiteración de plegaria
Uno quiere aferrarse entonces a la medicina
de los ojos secos de los ciegos
o al aceite que chisporrotea en las cenaduríaso a los agonizantes lobos que deambulan en su prisión de azotea
pero todo falla
Voz ladrona que socava el alma
cáncer del pan grita en nuestra cara con su hastío de niebla
inunda de asma los pulmones
y uno se aferra a su almohada en la noche esperando nada
pero todo falla
Pero todo falla porque aquí
el nombre se nos arruga en los estantes
la sal se endurece por aburrimiento
el agua reniega a convertirse en vino
y una cebolla domina el refrigerador.
Xalapa,
Ver. 2012
Edgar
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